30 abril 2010

CONSTANTINOPLA



En mi reciente visita a Madrid, he tenido ocasión de ver brevemente (lo justo para saludarlo y pedirle que me regalara un libro) a esa leyenda viva de la edición en España que se llama Constantino Bértolo. Yo en realidad a Bértolo lo conozco desde hace muchos años, lo menos quince, aunque a menudo, por razones que intentaré explicar a continuación, me olvido de que existe. Luego paso por las oficinas de Random House en Madrid y lo veo allí en un despacho muy pequeñito que tiene desde hace muchos años y me vuelvo a acordar de él, a continuación hago lo de siempre: lo saludo y le pido que me regale un libro, cosa que él hace con esa extraña sonrisa suya que acentúa su aspecto de hobbit de El señor de los anillos. Tal como yo lo veo, Bértolo es un hombre lleno de aplomo, lo que pasa es que orienta su aplomo en direcciones poco habituales para los tiempos que corren. Las figuras editoriales que parecen haber emergido (y triunfado) en los últimos años son o bien seres encantadoramente mefistofélicos que le roban autores al pobre Herralde con maletines llenos de billetes o bien editores independientes y jóvenes que parecen máquinas de marketing viral con piernas (y a veces no tan viral). No deja de tener su coña que después de que los editores se pasaran todos los años noventa torturando con el tema de los escritores jóvenes, ahora sean ellos los que tienen que sufrir en sus carnes el imperativo de la juventud. Pero bueno, a lo que iba. Constantino Bértolo no es demasiado joven (salvo en términos cósmicos) y viene a ser lo contrario a una máquina de marketing viral. Quizás lo más cerca que estuvo de serlo fue la época en que descubrió a Ray Loriga y Luis Magrinyá en la editorial Debate de aquellos tiempos, pero hoy por hoy hace su trabajo en un despacho pequeñito (muy, pero muy pequeñito) de forma absolutamente discreta y sin armar ruido. El hombre es, por así decirlo, una anti-tendencia. El anti-marketing. Por lo poco que lo conozco, sospecho que hay cierta ideología detrás de esa actitud. Hay aplomo. El suyo es un anti-marketing con aplomo. Como si quisiera que nos olvidáramos de él. Yo me confieso un admirador del trabajo de Constantino Bértolo. El suyo es un trabajo sufrido, está claro, ideal para un escapista de la atención pública como él. En los últimos años ha descubierto, o por lo menos ha dado la primera oportunidad, a gente como Mercedes Cebrián, Julián Rodríguez, Elvira Navarro y otros muchos, sabiendo perfectamente que después de un libro o dos los autores se le largarán a Mondadori o a otra editorial por el estilo. Y probablemente le parezca bien, o por lo menos esa es la impresión que da. Yo admiro el trabajo de editor de Constantino Bértolo, pero lo que más admiro es el sitio donde vive. Ese reino aéreo que trasciende las pequeñeces del mercado, las máquinas de marketing viral con piernas y la lucha por salir en la foto. Ese reino maravilloso que podemos llamar en su honor la Constantinopla del Espíritu. Algún día yo también subiré allí, cuando dejen de importarme muchas estupideces, y le pediré que me haga un poco de sitio. A lo mejor incluso me dejan tener un despacho pequeñito como el de él. Y es por esa admiración que le profeso que ahora le estoy puteando haciéndole publicidad. Lo siento, Constantino. Es lo que te pasa por saludarme y regalarme libros cada vez que me ves.

20 abril 2010

ESTRELLA DEL NORTE EN EL HELIOGÀBAL


En el marco de la promoción de mi novela Corona de flores haré una lectura el domingo 2 de mayo en el bar Heliogàbal de Barcelona con acompañamiento del músico Ignacio Lois. Será la única lectura que haga en la ciudad y también el acto central de promoción/presentación/celebración de Corona en Barcelona, de manera que espero a todos mis amigos y lectores con tremenda ilusión. Después de la lectura habrá firma/venta de ejemplares y una pequeña fiesta cortesía de mi editorial de hoy y de siempre, Random House Mondadori. ¡Hasta entonces!

13 abril 2010

EL MAGO DE LA CIUDAD CONDAL



Posteo la entrevista (estupenda) que me hizo el mes pasado Manu González sobre Corona de flores para la revista Qué leer. Enjoy.

LA CHICA QUE DIBUJA PORTADAS QUE DAN MIEDO


10 abril 2010

EN LIBRERÍAS DESDE YA



"Corren los mejores tiempos, corren los peores tiempos, es la era de la sabiduría, es la era de la estupidez, es la época de la fe, es la época de la incredulidad, es el tiempo de la Luz, es el tiempo de la Oscuridad, es la primavera de la esperanza, es el invierno de la desesperación, lo tenemos todo por delante, no tenemos nada por delante, vamos todos directos al Cielo, vamos todos directos al otro lugar".

En librerías desde ya.

07 abril 2010

EL MES MÁS CRUEL



Mis recomendaciones literarias para este mes de abril de 2010 no son Dublinesca de Enrique Vila-Matas ni Alba Cromm de Vicente Luis Mora ni siquiera Corona de flores de Javier Calvo, más que nada porque estos tres ya los vais a encontrar en todos lados y yo quiero ser un poco más sofisticado en mi faceta de topógrafo de novedades literarias. Por tanto, voy a recomendar un par de indies que harán feliz a cualquier persona de buen gusto. El primero es Ladrón de morfina de Mario Cuenca Sandoval, un libro que si hubiera justicia en el mundo estaría en lo más alto del ranking de novelas españolas del año (por desgracia, sospecho que este tipo de justicia no es lo que más abunda en el mundo, por las razones que sean). Ladrón de morfina (451 editores) cuenta la historia de tres soldados americanos en la Guerra de Corea: el paracaidista Flaco Bentley, adicto a la marihuana, que sueña que es un roedor que vive a ras de tierra y se especializa en infiltrarse en los túneles de los coreanos para misiones de reconocimiento; Wilson Reyes, un colombiano grande y pelirrojo que parece estar protegido por una buena suerte mágica que hace que Bentley, en sus delirios drogadictos, piense que es un ángel; y el teniente Caplan, un tuerto que hace estraperlo en el campamento y arte con máquinas de escribir, razón por la que lo apodan Qwerty. La novela sigue a los tres por una serie de itinerarios alucinógenos, que incluyen turbadoras relaciones sexuales morfinómanas, apocalipsis en templos budistas, casos de tínito imposibles y reescrituras de El entierro prematuro. Todo ello a través de una secuencia de discontinuidades de perspectiva y voz que nos hunde cada vez más en el discurso alucinado del libro.
Hacer una lista de las virtudes de esta novela me ocuparía más que un simple post de este blog. Si la Guerra de Corea supone el principio del hundimiento de la identidad heroica americana y de las nociones de verdad y justicia que sostienen gran parte de los discursos institucionales de ese país (no es de extrañar que los dos grandes textos sobre la guerra de corea sean The Manchurian Candidate de John Frankenheimer y M*A*S*H de Robert Altman), Mario Cuenca trata la guerra de Corea ya no como absurdo o como guerra falsa, sino como pura sensualidad. Una estética del cuerpo y de la alucinación burroughsiana cuyos elementos centrales son la herida, el sopor de la droga –de la que la novela traza una espléndida genealogía–, la sensualidad del cuerpo (encarnada por el joven y apuesto ladrón de morfina), el horror y la belleza del agente naranja. El cuerpo es el que reina. Las alucinaciones sensoriales, desde el sueño de ser un roedor morador de madrigueras hasta la imagen de pesadilla de los chinos que los americanos matan a miles pero siguen viniendo. La guerra misma como alucinación. El parentesco con Burroughs es obvio, igual que con Poe, Baudelaire, la tradición beat y la literatura de drogas. También con la maravillosa Unlimited Dream Company de Ballard y con la redefinición post-beat de la novela bélica que ha llevado a cabo en las últimas dos décadas gente como Robert Stone y Denis Johnson. Pero como he dicho, todas estas descripciones se quedan cortas. Comprad el libro y formaros vuestra propia opinión.
En una línea mucho menos descarnada, y mucho menos sobria, pero también invocando una sensualidad en estado de trance, el relato Exhumación (Alpha Decay) de Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez construye un Madrid entre la distopía y la sátira para narrar un episodio teofánico con ecos de la Promethea de Alan Moore y de la club lit de Jeff Noon. Amanda y Djuna, amantes de apolineidad vagamente vestal, visitan el submundo de la discoteca Rostro expresivo, donde los autores exploran pirotécnicamente el origen ritualístico pagano de la fiesta e invocan al mismo Mefistófeles para desvelar la teofanía que subyace al texto. Magia negra, juegos verbales, cyberpunk y un verdadero festival de alusiones son las coordenadas del debut en la narrativa de estos autores cuya brevedad hace que me dé pudor extenderme más, pero que me sume en un estado de rabia expectante por sus próximas publicaciones. Sin más, y por partida doble, enjoy!

02 abril 2010

PAGANISMO POP (4) - BELUS

Nunca creí que llegaría a escribir estas líneas, pero ha sucedido. Cuando todos pensábamos que era un episodio cerrado de la historia reciente, totalmente identificado con la década de los 90, asociado con su rocambolesca leyenda personal de violencia y atavismo, ha vuelto Burzum. El que para mí es sin duda el mejor músico europeo de las dos últimas décadas, creador de la obra más innovadora, radical, apasionante, peligrosa y mágica de ese periodo. Belus (Byelobog Productions, 2010) es el nuevo disco de Varg Vikernes, aka Count Grishnack, aka Burzum, entre otros muchos alias, que ya hace veintitantos años inventó la Gran Vanguardia Musical de la Historia Reciente, el black metal, cuyos fundamentos éticos y estéticos puso después por escrito en una docena de libros. Belus, escrito durante las dos décadas transcurridas en la cárcel por el asesinato de Euronymus, es posiblemente el mejor disco individual de Burzum junto con Filosofem, aunque quizás también sea el menos sorprendente. En todo caso, yo ya vivo perdido dentro de sus paisajes oscuros y he vuelto a temblar y me ha vuelto a sangrar la nariz y a salir humo de la coronilla y he tenido ataques de licantropía y he querido quemar edificios históricos de madera como antes. Ha vuelto, niños y niñas. Encerrad a vuestras hijas en casa. Encerrad vuestros edificios históricos de madera en casa. Os adjunto dos temas increíbles del disco: Belus’ Doed (¡que recupera el riff inicial de Dauði Baldrs; la carne de gallina!) y Glemselens Elv, la banda sonora para todas vuestras ceremonias paganas en bosques nocturnos de la década de 2010. Enjoy!