21 enero 2010

RECTIFICACIÓN




Jordi Carrión y Eloy Fernández Porta se han quejado, con toda la razón, de la banalidad de mi último post y del hecho de que los haya englobado por la cara en un concepto antipático, inservible y odioso. Mi intención era solamente bromear con motivo de un hallazgo casual en Wikipedia, pero al hacerlo he sido poco respetuoso con los demás. La Generación Nocilla es un concepto idiota inventado por gente idiota, y los que menos culpa tienen son los damnificados a quienes se les ha colgado la etiqueta, empezando por el pobre tipo al que le robaron el título de su novela y siguiendo por todos los demás. En adelante no volveré a referirme a estas cosas, porque son una pérdida de tiempo. Pido perdón públicamente a Jordi, Eloy y a todos los que se hayan visto ofendidos.

19 enero 2010

VAMOS HACIA ATRÁS: JAVIER CALVO Y LA GENERACIÓN NOCILLA


"Javier Calvo es un escritor español nacido en Barcelona en 1973 perteneciente a la generación Nocilla o Afterpop". Así empieza mi propia entrada de Wikipedia, que hemos ido construyendo yo y quién sabe cuántos otros usuarios anónimos en los últimos dos o tres años. Esa línea en concreto la escribí yo, lo que pasa es que me detuve en "1973". Tampoco me he molestado en borrar lo que sigue, supongo que porque la persona que lo ha escrito merece cierto crédito. ¿O no? En realidad, mi pertenencia a la Generación Nocilla es una cuestión que se puede resolver muy fácilmente mediante lógica silogística. Gracias, Aristóteles.

Silogismo Primero:
P1: Los críticos establecen quién forma parte de la Generación Nocilla
P2: Los criticos dicen que Javier Calvo es parte de la Generación Nocilla
C: Javier Calvo forma parte de la Generación Nocilla
Este silogismo contiene numerosas trampas. En primer lugar, gracias a Internet la crítica se ha democratizado, o sea que ya no es una institución claramente definible y su autoridad se ha dispersado por todas partes. Y por otro lado, no todo el mundo que ha construido un discurso crítico relevante sobre la literatura Afterpop en España me ha considerado parte de la misma. Pero en resumidas cuentas: salgo mencionado en los artículos seminales de Hevia y Azancot, estoy en Mutantes, que es lo más parecido a la antología "oficial" del grupo, y mi nombre aparece también en otros muchos documentos históricos relacionados con el tema. Me vienen a la cabeza el artículo "I+D. Narradores para el siglo XXI" de Jordi Carrión y el ensayo "Narrativa de la imagen, Next-Generation y razón catódica" de Vicente Luis Mora, aunque no he leído todo lo que se ha escrito sobre el tema ni mucho menos. Es cierto que hay dos momentos distintos: en un primer momento mi obra fue rescatada e incluso celebrada por los miembros del grupo. Sin embargo, después de que yo rechazar ser parte de una generación en el artículo de Nuria Azancot y publicara en La Vanguardia un ensayo titulado "La historia de la Nocilla", la cosa cambió. Varios nocillistas fundadores se tomaron mal el artículo, donde yo celebraba la Nocilla pero manifestaba cierto escepticismo acerca de la novedad de sus planteamientos literarios. Para cuando salió mi segunda novela, Mundo maravilloso, en plena eclosión del grupo, la respuesta de las cabezas visibles de la Generación Nocilla a mi libro fue mayoritariamente negativa. Ese es el punto más bajo de mi relación con la generación Nocilla, 2007, aunque hay que decir que el desamor es todo culpa mía.

Silogismo segundo
P1: Los escritores mediáticamente saturados son parte de la Generación Nocilla.
P2: Javier Calvo es un escritor mediáticamente saturado.
C: Javier Calvo forma parte de la Generación Nocilla.
Se trata de otro silogismo tramposo, claro, aunque tal vez útil como punto de partida de un poco de discusión genuina. En realidad, hay tantos criterios para determinar qué es un libro nocillista / mutante / afterpop como gente ha escrito sobre el tema. Yo me suelo guiar por lo que dicen Ferré y Carrión, que tienen unos parámetros más claros y sencillos. Las obras más teóricas sobre el tema, como La luz nueva de Vicente Luis Mora o Afterpop de Eloy Fernández Porta, requerirían una discusión mucho más detallada. Lo cierto es que, en mi opinión, entre los años 2000 y 2004 yo escribí una narrativa que difícilmente podría ser aislada del fenómeno Afterpop. Usé de forma extensa el sampleado y la remezcla de textos audiovisuales en mis libros, insertando escenas de películas, manipulándolas y usándolas para romper el continuo de la narración con finalidades diversas. En El dios reflectante usé una post-estructura abierta, basada en los parámetros del free cinema y en el free jazz de Ornette Coleman. En Los ríos perdidos de Londres el libro estaba literalmente saturado de materiales mediáticos, y en gran medida los tres primeros relatos del libro estaban construidos sobre textos pop usados como "placas de circuitos", respectivamente Buffy Cazavampiros (releída a través de "Una belleza rusa" de Nabokov), Doctor Who y Rosemary's Baby (reinterpretada a partir de la discografía de The Cure). Estos tres libros me convierten, yo creo, en un miembro periférico y post-modernista clasicista de la Generación Nocilla. Cierto: el último relato de Los ríos perdidos de Londres y todo lo que he escrito desde entonces ya son otra cosa. Allí descubrí que quería ir por otra dirección, y supongo que se puede decir que Mundo maravilloso es una novela conscientemente tardo-modernista (en la acepción que le da a este término Vicente Luis Mora). En parte porque quería distanciarme de lo que estaba surgiendo a mi alrededor. En parte porque era lo que me suponía un desafío como narrador en ese momento. Y en parte porque estaba descubriendo varios elementos, materiales y temas nuevos (nuevos para mí) en mi narrativa en los que todavía ando inmerso. Así pues, Mundo maravilloso, "Mary Poppins: los ríos perdidos", la "Trilogía del Blitz" y "Festival de las luces" no me parecen libros que se puedan considerar muy fácilmente Afterpop. (Aunque estoy seguro de que habría quien encontraría la forma). Las cuestiones religiosas o mágicas, el relato entendido como conjuro, junto con procedimientos como el uso del tarot o del azar en la construcción de "Festival de las luces", califican mucho mejor lo que ando haciendo ahora.

Silogismo tercero:
P1: La Generación Nocilla es una red de contemporáneos amigos y afines.
P2: Javier Calvo es contemporáneo amigo y afín de los miembros de la Generación Nocilla.
C: Javier Calvo forma parte de la Generación Nocilla.
Este es probablemente el menos tramposo de los tres silogismos, en tanto que silogismo, aunque también el más dudoso. La verdad es que todos los miembros del grupo afterpop han sido siempre maravillosamente amables conmigo, y me han tratado mejor de lo que yo merecía, teniéndome en cuenta para sus eventos y antologías, aun cuando yo era poco receptivo o incluso un poco hostil. Pero supongo que no soy realmente amigo de la mayoría. Soy amigo de Robert Juan Cantavella y lo he sido durante la mayor parte de mi vida adulta de Eloy Fernández Porta; creo tener bastante buena relación con Vilas, Ferré, Sierra y Carrión, y simplemente cordial con los demás. Por lo demás, el tema de la afinidad es muy relativo. No comparto muchas vivencias, referentes o pasiones con la mayoría de ellos, en mi opinión, y creo que eso es lo que nos distancia más. Sin embargo, no hay duda de que soy su contemporáneo. Leo casi todo lo que escriben y hay algunos de sus libros que se cuentan entre mis favoritos indiscutibles de las últimas décadas: Calor y España de Vilas, Providence de Ferré, Tiempo de Mora o El Dorado de Juan-Cantavella. Otra cuestión a interpretar: ¿se puede tener gustos nocillistas sin ser nocillista? Por suerte, nunca me interesará John Barth.

Post Conclusión:
En una línea genuinamente nocillista voy a dejar este Post sin Conclusión. (Guiño guiño codazo codazo). Me da la impresión de que El Grupo Nocilla ha entrado en una fase distinta. Hasta se ha producido la deserción pública (un poquito teatral, creo) de Vicente Luis Mora. La mayoría de los demás están llegando a un momento de reconocimiento editorial, crítico e institucional que no sé hasta qué punto se podrá conciliar con una ética grupal vagamente contestataria como la que había hace tres o cuatro años. Por eso me ha hecho gracia pensar sobre todas estas cosas ahora: porque empieza a haber una minúscula perspectiva histórica, y está bien ir un poco hacia atrás, en mi caso, y pensar ahora en qué había de cierto en todo aquello y en qué había de simple tontería mediática. Sacad vosotros mismos las conclusiones, niños y niñas. Yo y Aristóteles nos retiramos a descansar.

16 enero 2010

GRANDE KIKO


“No entiendo cómo pueden etiquetarme en la misma categoría de Julián Rodríguez o Agustín Fernández Mallo, puede que algún desinformado lo piense por las referencias situacionistas en Cosas que hacen BUM, pero Rompepistas muestra que estamos en polos opuestos; en lo que se denomina novela pop hay el curioso tic de justificar las referencias pop con menciones a la alta cultura, como si estuviesen acomplejados y pensasen que los verán como 'ese tío tonto al que le gusta el pop'. La alta cultura funciona independientemente del mundo que me formó; no tengo contacto con ella, no me interesa, no tengo que impresionar a nadie y no escribo para que me reseñen en Babelia o en ambientes académicos. Me parece una chorrada lo de la literatura pop, si funcionara de manera adecuada se diferenciaría de cosas muy serias y se parecería más, por ejemplo, a la literatura de detectives de los años 70”.
[Kiko Amat, entrevistado este mes en la revista Standdart]

15 enero 2010

CORONA DE FLORES DE CARMEN BURGUESS

Ilustración homónima de Carmen Burguess para la cubierta de la primera edición de Corona de flores en Literatura Mondadori.

QUIMERA Y LA FICCIÓN (Y OTRAS COSAS QUE SE ME HAN OCURRIDO POR EL CAMINO)

¿Dónde publicamos nuestros relatos los escritores españoles? Pues es una buena pregunta. Están, claro, los periódicos, con sus inefables series de Relatos de verano, Relatos para leer en la playa, etc. Hay quien (presumiblemente por pura desesperación) se lía la manta a la cabeza y escribe su libro de relatos empezando por el primero y terminando por el último, en lugar del proceso supuestamente habitual, que es publicar los relatos por todos lados y luego recogerlos en un libro. Yo he tenido mucha suerte con los míos y siempre ha habido editores que me los pedían, con lo cual, pese a que lo que yo quiero es escribir novelas, he terminado sin saber muy bien cómo con una veintena de relatos que forman más o menos tres libros. En la actualidad tengo a dos amigos dirigiendo las revistas Eñe (Toño Angulo) y Quimera (Jaime Rodríguez Z), que tal vez por eso son básicamente las dos que leo. A mí siempre me ha parecido que la selección de autores de Eñe es errática, y se lo he comentado alguna vez a Toño, que es muy amable y siempre tiene paciencia cuando me arranco a despotricar, pero hay que reconocer que en los últimos cuatro números han publicado cosas buenísimas: "Los viajes de Saasbeim" de Vicente Luis Mora, "Mi año favorito" de Rodrigo Fresán, "La cosecha" de Patricio Pron, "Cicatrices" de Jordi Carrión, o "Catrusia" de Juan Carlos Chirinos, entre otros. A mí siempre me han tratado muy bien; publicaron la primera versión de "Suomenlinna" hace años, ahora me han encargado otro texto y publicaron también "Un día en la vida de Dwayne Bondigas" de mi mujer, cuyos éxitos en la vida vivo como míos. Al mismo tiempo, sin embargo, publican a gente como la ministra González Sinde, Rosa Montero o Molina Foix. La única explicación que se me ocurre es que intentan "llegar a todos los públicos", lo cual puede parecer un poco ingenuo si uno vive en el mundo real. Habría que recordarles tal vez que los fans de Rosa Montero no compran revistas literarias independientes.


La revista Quimera ha tenido varias encarnaciones durante su longeva existencia. En los últimos tres o cuatro años,  bajo la dirección conjunta de Jordi Carrión, Juan Trejo y Jaime Rodríguez Z., y previa transmigración desde la difunta revista Lateral, ha tenido como rasgos más visibles los estudios de cultura postmoderna y las nuevas tendencias literarias asociadas a la misma. En cualquier caso, en todas sus versiones, Quimera siempre ha sido una revista de crítica con un porcentaje mínimo de creación. También aquí me han tratado muy bien, y a principio de 2009 me publicaron "Los niños perdidos de Londres", que estaba inédito en España porque solamente había salido en Etiqueta Negra. Después de irse Carrión, todo apunta a que Quimera cambiará poco o nada, aunque su nuevo director me ha comentado que va a darle más peso a la ficción. La antigua dirección se despidió precisamente publicando dos relatos magníficos. "Migración" de Mathias Enard y "Ruido" de Alan Pauls. El primero es un cuento de fantasmas ambientado en una carretera siria, terso y atmosférico, de corte clasicista. El segundo juega a traspasar acepciones de la palabra "ruido" inspirándose en la definición de John Cage y también a deconstruir la oposición entre lo mimético y lo conceptual, usando como punto de partida el episodio histórico de la partida de ajedrez retransmitida que jugaron Cage y Marcel Duchamp.


Pero de lo que yo en realidad quería hablar es de la prepublicación en el próximo número del capítulo 5 de Las teorías salvajes de Pola Oloixarac. No habréis leído nada parecido a esto en mucho tiempo, niños y niñas. Alimentados como estamos con nuestra dosis de nocilla patria y traducciones de Anagrama, a más de uno le va a dar un patatús cuando descubra esta novela, que sale en marzo en Alpha Decay. Parecida a Sterne, a Nabokov, a Pynchon, a Houellebecq, y yo qué sé a qué más, Las teorías salvajes es parte sátira sanguinaria de la generación del 70, parte roman a clef de campus, parte novela perversa de iniciación, parte manifiesto sádico, y yo personalmente me rindo de rodillas ante su narradora monstruosamente erudita, cruel y virginalmente cautivadora. El capítulo 5 que publicará Quimera, ilustrado por la maravillosa Carmen Burguess, incluye la igualmente maravillosa descripción de Augusto García Roxler, el profesor maduro al que la narradora de Las teorías intenta seducir (y desbaratar teóricamente). Comprad la revista o pedídsela a vuestro vecino nocillista, porque por desgracia la página web de Quimera, por si no os habéis dado cuenta, no chuta. ¿Ha chutado alguna vez? Probablemente no tienen presupuesto. Oh well.

08 enero 2010

POR UN LIBRO UNIVERSAL

(Publicado en El País, 24 de diciembre de 2009)

Asistimos estos días a la enésima versión de un enfrentamiento clásico: por un lado, la orientación democrática de la mayoría de innovaciones en el terreno de la comunicación digital. Por otro, el inevitable movimiento de actores empresariales y políticos para restringir el alcance de las nuevas tecnologías y ponerlas a rendir beneficios. Este antagonismo, que se ha instalado en el centro del debate de la cultura al convertirse Internet en uno de los principales medios de transmisión cultural, ya ha zarandeado violentamente el cine y la música y ahora alcanza al libro. El presente artículo defiende que el actual sistema de implantación del libro electrónico no es solamente una transición del papel al soporte digital, sino básicamente una extensión del modelo tradicional de edición. Una extensión insostenible y en última instancia perjudicial para el autor y el lector. La meta para la nueva década, en mi opinión, debe ser la distribución gratuita del libro por Internet. Y por una vez, lo ideal es también lo que tiene más números de ir a suceder.
¿Cuál es el modelo actual de implantación del libro electrónico? En Estados Unidos, el primer país donde se han comercializado de forma masiva los libros electrónicos, las grandes editoriales dan la opción de comprar sus novedades y parte de su catálogo en formato digital a través de tiendas online (principalmente Amazon y Barnes & Noble). Existen dos aparatos lectores (el Kindle de Amazon y el Reader de Sony) que se están vendiendo bien. Aunque todo el mundo se guarda bastante sus cifras, Amazon anunció que en 2009, de todos sus libros que se comercializaban simultáneamente en papel y en formato electrónico, el libro electrónico ya alcanzaba el 10% de las ventas y este porcentaje estaba subiendo muy deprisa. Para quienes ya usamos lectores de e-books, es evidente por qué. El libro electrónico es mucho más barato, gratuito en el caso de las obras libres de derechos (que abarcan todo el canon literario previo al siglo XX); permite la adquisición inmediata, elimina problemas de espacio y, pese a que alguno vaya a levantar la ceja, es más cómodo y manejable que un libro.



Ahora bien: como es obvio, todo este montaje, del que se benefician principalmente tiendas online y editoriales, depende de que la gente no pueda conseguir el libro gratis. El mismo dilema que afrontan la música y el cine. Para evitar que el usuario obtenga el libro sin pagar existe la llamada Gestión de Derechos Digitales (DRM, por las siglas inglesas) destinada a restringir la circulación de la obra en formato digital y a evitar que ésta pueda ser copiada, impresa o compartida. El mecanismo de DRM que se usa en la actualidad para el libro electrónico es el algoritmo anticopia, que permite que un libro comprado solamente pueda ser usado por un número restringido de usuarios (de uno a cinco, dependiendo del título). Este mecanismo ya está desfasado, y han aparecido varios métodos para eludirlo, desde localizar el algoritmo de protección y anularlo hasta otros más pedestres como pasar el e-Book por un escáner fotográfico y generar una copia digital-físico-digital. El próximo sistema de DRM que se investiga es la llamada huella digital, que consiste en insertar en los contenidos del libro un conjunto de bits (marca de agua digital) que contienen información del comprador, lo cual permite detectar al responsable de la copia ilegal. No hay duda de que el nuevo sistema se mostrará eficaz durante unos meses, pero en la práctica todos los sistemas de DRM que se han usado ampliamente han sido derrotados cuando se los ha desplegado a los bastantes consumidores.
No hay duda de que esa insostenibilidad “estructural” del modelo editorial tradicional aplicado al e-book es una mala noticia para editoriales y grandes librerías, que ya deben de estar temblando al pensar en el dinero que perderán cuando la gente se descargue gratis el nuevo Dan Brown. Su gran preocupación no son los “derechos de autor”, obviamente: la gratuidad favorece el consumo y eso interesa al autor. Son los beneficios de sus accionistas lo que peligra. Los empresarios tienen tanto miedo a que la gente acceda a los libros gratis que están generando situaciones grotescas: varios grupos editoriales americanos, por ejemplo, ya han declarado una guerra contra las bibliotecas públicas para que éstas limiten al máximo el préstamo de e-books, presionando, por ejemplo, para impedir las lecturas simultáneas. Una idiotez diametralmente opuesta a la idea de biblioteca pública.
A quien realmente beneficia la insostenibilidad del modelo editorial es a los lectores y a los autores: la extensión natural de la “piratería” tiene que favorecer un modelo alternativo al que ofrecen las editoriales actuales. Sin las cortapisas que imponen el DRM y su legislación asociada, autor y lector tienen la oportunidad de adentrarse en una nueva era delimitada por los horizontes ideales de la distribución universal y el acceso universal. (Algo que, como he mencionado, ya es una posibilidad efectiva en el caso de los “clásicos” libres de derechos). La autoedición digital, ya sea comercial o gratuita, es una de las opciones más atractivas. En su página web, el escritor José Antonio Millán calculaba recientemente que un autor que editara y comercializara él mismo sus libros electrónicos desde su sitio web obtendría algo más del 75% de lo que pagara el comprador, tras asumir los costes del alojamiento, el ancho de banda y la pasarela de pago y pagar al proveedor de formatos. (La autoedición, claro, implica renunciar al célebre anticipo). Por el contrario, una obra electrónica de las que se comercializan hoy bajo formato protegido reparte un 10% de beneficios para el editor, 10% para el agente, 10% para el proveedor del formato y 40% para la tienda online.
Por supuesto, construir un sitio web que permita descargar e-books no es sencillo: hacen falta una pasarela de pago seguro y una recomposición completa del dominio en https que asocien pasarela de pago y descargas, además del coste del alojamiento y del ancho de banda. En caso de considerarse la autoedición comercial, esto obligaría a los autores a asociarse para constituir pequeñas tiendas online. Dichas tiendas, en última instancia, estarían expuestas al mismo riesgo de copia por parte del usuario que las grandes librerías, lo cual, si se buscara la sostenibilidad económica, obligaría a ofrecer la descarga gratuita y obtener ingresos por otras vías: desde la publicidad en el sitio web o dentro del contenido del libro hasta el evento en directo. Siguiendo el modelo del músico, el evento en directo (lectura o performance, a menudo en el marco de un festival) se presenta como alternativa viable al descenso de ingresos por ventas. Aun así, este nuevo modelo no se libra de otros dos problemas tradicionales de la autoedición, que a los editores tradicionales les encanta señalar como infranqueables: la promoción y el marketing. El horizonte que propongo pasaría por combinar conceptos como la gira promocional, el uso de agencias de relaciones públicas especializadas y las distintas técnicas de marketing viral, obligando al escritor que quiera darse a conocer a asumir varias funciones del empresario.
Ya hay muchas organizaciones, algunas tan grandes como Electronic Fronter Foundation o Free Software Foundation, que combaten el DRM y abogan por el nuevo modelo de comunicación cultural libre. Pero tenemos que ser los creadores quienes empecemos a mover ficha. No vamos a cambiar el mundo de la noche a la mañana, pero no hay duda de que un panorama donde los lectores tengan acceso libre y gratuito a los libros es el modelo deseable, y vale la pena trabajar en esa dirección. La tecnología lo permite, en el marco de una serie de prácticas que devuelven cierto control al artista y que ya están teniendo precedentes apasionantes en experiencias de autogestión en el mundo audiovisual.

03 enero 2010

LA REPRESENTACIÓN ICÓNICA DEL AUTOR DE CORONA DE FLORES, RESCATADA DEL OCÉANO DE BITS POR LA EXCELSA NAVEGANTE C. BURGUESS DE BUENOS AIRES Y BERLÍN



Esto lo encontró Carmen Burguess en Internet, supongo que porque se dedica a googlearme. No pasa nada, porque yo también la googleo a ella. El autor del retrato es el artista afincado en México D.F. Mauricio León, a quien no tengo el placer de conocer.

01 enero 2010

ORACIÓN



Dioses del norte, patrones del Yule / por vosotros bebemos la cerveza sagrada / y derramamos la sangre sacrificial [hlaut] sobre el hlautbolli en la noche más larga / Encendemos fuegos en el medio del templo / y salpicamos de sangre los pedestales de los ídolos / el televisor y la pantalla del portátil / y las paredes del templo por dentro y por fuera  / el primer brindis es por Odín / “por darle la victoria y el poder al Rey” / el segundo es por Njord y por Freya, “por las buenas cosechas y por la paz” / y el tercer brindis es para el Rey en su trono / (hay brindis adicionales por nuestros parientes que han muerto) / Y nos preparamos para la llegada del Jouloupukki, la Cabra del Joulu / que visita las casas en la noche más larga / vestido con pieles de cabra / y con sangre en la cara / y con su sonrisa verde pregunta / “Onkos täällä kilttejä lapsia?” / (“¿Hay algún niño bueno en esta casa?”) / ¿Hay algún niño bueno en esta casa? / y el mundo se prepara para morirse / el ultimo banquete, la última cerveza / los ejes primarios de Stonehenge y New Grange apuntan a esta noche / y el papa Gregorio XIII señala esta noche con su brazo incorrupto / la noche del veintiuno tiene dientes / el mundo se está acabando / pero todavía ofrecerá un último regalo / Dioses del Norte, protegednos del mal / del zombi solar y de la crema lubricante / y de las Hordas del Sur / mientras quede nieve en el mundo. אמן