¿Dónde publicamos nuestros relatos los escritores españoles? Pues es una buena pregunta. Están, claro, los periódicos, con sus inefables series de Relatos de verano, Relatos para leer en la playa, etc. Hay quien (presumiblemente por pura desesperación) se lía la manta a la cabeza y escribe su libro de relatos empezando por el primero y terminando por el último, en lugar del proceso supuestamente habitual, que es publicar los relatos por todos lados y luego recogerlos en un libro. Yo he tenido mucha suerte con los míos y siempre ha habido editores que me los pedían, con lo cual, pese a que lo que yo quiero es escribir novelas, he terminado sin saber muy bien cómo con una veintena de relatos que forman más o menos tres libros. En la actualidad tengo a dos amigos dirigiendo las revistas Eñe (Toño Angulo) y Quimera (Jaime Rodríguez Z), que tal vez por eso son básicamente las dos que leo. A mí siempre me ha parecido que la selección de autores de Eñe es errática, y se lo he comentado alguna vez a Toño, que es muy amable y siempre tiene paciencia cuando me arranco a despotricar, pero hay que reconocer que en los últimos cuatro números han publicado cosas buenísimas: "Los viajes de Saasbeim" de Vicente Luis Mora, "Mi año favorito" de Rodrigo Fresán, "La cosecha" de Patricio Pron, "Cicatrices" de Jordi Carrión, o "Catrusia" de Juan Carlos Chirinos, entre otros. A mí siempre me han tratado muy bien; publicaron la primera versión de "Suomenlinna" hace años, ahora me han encargado otro texto y publicaron también "Un día en la vida de Dwayne Bondigas" de mi mujer, cuyos éxitos en la vida vivo como míos. Al mismo tiempo, sin embargo, publican a gente como la ministra González Sinde, Rosa Montero o Molina Foix. La única explicación que se me ocurre es que intentan "llegar a todos los públicos", lo cual puede parecer un poco ingenuo si uno vive en el mundo real. Habría que recordarles tal vez que los fans de Rosa Montero no compran revistas literarias independientes.
La revista Quimera ha tenido varias encarnaciones durante su longeva existencia. En los últimos tres o cuatro años, bajo la dirección conjunta de Jordi Carrión, Juan Trejo y Jaime Rodríguez Z., y previa transmigración desde la difunta revista Lateral, ha tenido como rasgos más visibles los estudios de cultura postmoderna y las nuevas tendencias literarias asociadas a la misma. En cualquier caso, en todas sus versiones, Quimera siempre ha sido una revista de crítica con un porcentaje mínimo de creación. También aquí me han tratado muy bien, y a principio de 2009 me publicaron "Los niños perdidos de Londres", que estaba inédito en España porque solamente había salido en Etiqueta Negra. Después de irse Carrión, todo apunta a que Quimera cambiará poco o nada, aunque su nuevo director me ha comentado que va a darle más peso a la ficción. La antigua dirección se despidió precisamente publicando dos relatos magníficos. "Migración" de Mathias Enard y "Ruido" de Alan Pauls. El primero es un cuento de fantasmas ambientado en una carretera siria, terso y atmosférico, de corte clasicista. El segundo juega a traspasar acepciones de la palabra "ruido" inspirándose en la definición de John Cage y también a deconstruir la oposición entre lo mimético y lo conceptual, usando como punto de partida el episodio histórico de la partida de ajedrez retransmitida que jugaron Cage y Marcel Duchamp.
Pero de lo que yo en realidad quería hablar es de la prepublicación en el próximo número del capítulo 5 de Las teorías salvajes de Pola Oloixarac. No habréis leído nada parecido a esto en mucho tiempo, niños y niñas. Alimentados como estamos con nuestra dosis de nocilla patria y traducciones de Anagrama, a más de uno le va a dar un patatús cuando descubra esta novela, que sale en marzo en Alpha Decay. Parecida a Sterne, a Nabokov, a Pynchon, a Houellebecq, y yo qué sé a qué más, Las teorías salvajes es parte sátira sanguinaria de la generación del 70, parte roman a clef de campus, parte novela perversa de iniciación, parte manifiesto sádico, y yo personalmente me rindo de rodillas ante su narradora monstruosamente erudita, cruel y virginalmente cautivadora. El capítulo 5 que publicará Quimera, ilustrado por la maravillosa Carmen Burguess, incluye la igualmente maravillosa descripción de Augusto García Roxler, el profesor maduro al que la narradora de Las teorías intenta seducir (y desbaratar teóricamente). Comprad la revista o pedídsela a vuestro vecino nocillista, porque por desgracia la página web de Quimera, por si no os habéis dado cuenta, no chuta. ¿Ha chutado alguna vez? Probablemente no tienen presupuesto. Oh well.





Quiero ese libro YA.
ResponderEliminarLo necesito YA.
Ah, há, YA!
qué suerte que la srta. pola ya llega a la madre patria.
ResponderEliminarno podía creer que aún a nadie se le hubiera ocurrido traérnosla a esta orilla (y lo digo con conociemiento de causa, con las Teorías... en mi biblioteca vía Buenos Aires).
saludos,
Pola en España.
ResponderEliminarQué bien, feliz aquí un lector desde Buenos Aires.
¿así que no hay algo parecido allá?, no creo . Espero que sí y que sepan decir quién; me gustaría leerlo.
Lector de Buenos Aires