16 enero 2010

GRANDE KIKO


“No entiendo cómo pueden etiquetarme en la misma categoría de Julián Rodríguez o Agustín Fernández Mallo, puede que algún desinformado lo piense por las referencias situacionistas en Cosas que hacen BUM, pero Rompepistas muestra que estamos en polos opuestos; en lo que se denomina novela pop hay el curioso tic de justificar las referencias pop con menciones a la alta cultura, como si estuviesen acomplejados y pensasen que los verán como 'ese tío tonto al que le gusta el pop'. La alta cultura funciona independientemente del mundo que me formó; no tengo contacto con ella, no me interesa, no tengo que impresionar a nadie y no escribo para que me reseñen en Babelia o en ambientes académicos. Me parece una chorrada lo de la literatura pop, si funcionara de manera adecuada se diferenciaría de cosas muy serias y se parecería más, por ejemplo, a la literatura de detectives de los años 70”.
[Kiko Amat, entrevistado este mes en la revista Standdart]

5 comentarios:

  1. Muy fan de Kiko, de su fanzine, de sus sesiones como dj, de sus artículos sobre cine, música y subcultura.
    Eso no impide que me flipe la trilogía de AFM. Ecléctica que es una...

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  2. Siempre digo que en este debate en bucle falta más autoconsciencia y menos etnocentrismo: lo positivo aquí es la convivencia de García Márquez para negar cualquier referencia cultural y decir que la responsabilidad de todo la tienen los relatos que su abuelo le contaba, como otros precisan a Freud para explicarse. Hablamos de divisiones o categorías distintas, y no se pueden emplear los mismos parámetros para analizar a todas ellas. Es decir, lo que me incomoda de este tipo de intervenciones es la constante referencia al complejo o a la "necesidad de impresionar":

    «Nocilla, qué merendilla (de negros literarios). Porque no se puede escribir tanto ni sobre tantos asuntos. No se puede estar al día sobre tantos músicos, artistas, spoken-worders, videoinstaladores, blogueros, poetas, performanceros, fanzinerosos. Hablan de autores que nadie conoce, escuchan música que no existe, ritmos ignotos, promocionando una especie de bullying artístico hacia todos aquellos que no están en la onda (y me imagino que decir “estar en la onda” es no estar en la onda).» ('Mutatis Mutandis').

    Me gusta esa idea del bullying artístico, y ciertamente corre paralelo al academicismo y a la investigación. Ahora bien, no conozco a ningún autor de ninguna categoría cultural que sea susceptible de ser parodiado. Toda decisión ética y estética conlleva un coste de oportunidad. No sé si me explico.

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  3. Aparte. Al hilo del cainismo literario, de lo forzado que a menudo resulta admitir que la literatura se construye (la construís) entre 'todos', y del hecho de que todas las categorías son susceptibles de parodia, pienso en el escritor jebi de Cuenca que entre sorbo y sorbo a su kalimotxo dice que él sí es verdaderamente baja cultura, y por eso no publica en Anagrama y sí en Ediciones Conquenses con una ayuda de la Diputación Provincial, y por ende, tampoco él tiene reseña en Babelia, a lo que seguramente añadiría (siguiendo con el bullying) un quién demonios son esos novelistas detectivescos de los 70. Y esto lo dice alguien que también ha disfrutado leyendo a Kiko a Agustín.

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  4. Bullying artístico me gusta. Yo pensaba en algo parecido y lo llamaba "Fascismo cultural".

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